La gran prueba de la educación virtual: ¿Cómo un docente puede entusiasmar a sus estudiantes?

No ha sido una tarea fácil implementar las clases virtuales en escuelas privadas, en especial en una coyuntura como la de ahora. ¿Cómo se debería medir su calidad? ¿Qué rol juegan los padres en este contexto? RPP Noticias consultó con especialistas al respecto.Melissa Barrenechea Arango

En Perú, miles de niños, niñas y adolescentes han visto su inicio del año escolar perjudicado por la pandemia de la COVID-19. Para no detener el proceso de enseñanza y aprendizaje, el Ministerio de Educación montó en pocos días la estrategia educativa “Aprendo en casa”, mientras que el sector educativo privado ha implementado clases virtuales. Esto último realizado de manera apresurada y sin entrenamiento ha tenido a los docentes agobiados y a los padres preocupados.

¿Mamás y papás pueden esperar lo mismo de una clase virtual que una presencial? ¿Cómo pueden hacer los docentes para enseñar de manera ágil, teniendo en cuenta el confinamiento en el que están sus estudiantes?

A pocas semanas de haberse iniciado la educación virtual en colegios privados, queda la sensación en padres y madres de familias que la calidad no es la misma a la de una clase presencial. Los educadores consultados para este informe coinciden en señalar que se debe romper la idea de querer tener una clase virtual de la misma manera que una presencial.

La educadora Liliana Muñoz, vicedecana de la Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, indica que la educación virtual tiene tres características propias: a) maneja dos tipos de comunicación (sincrónica y asincrónica), b) es flexible y c) es autónoma.

Por sincrónica se entiende el contacto directo que puede tener el docente con los estudiantes, a través de tecnologías como Zoom o videollamadas. Por asincrónica se refiere al material de lectura, power points, audios que el estudiante debe revisar.

La educación virtual también es flexible, porque permite a los estudiantes manejar sus tiempos cuando se les encarga acceder a los materiales que el docente les dejó. “Tiene que tener un tiempo de interacción el maestro, pero también el estudiante tiene que interactuar con sus materiales. […] En la flexibilidad hay que considerar que no todos en casa tienen una computadora para cada integrante de la familia, así que en ese sentido los horarios se van flexibilizando”, estima Muñoz.  

Desarrollo de la autonomía

La autonomía también es una capacidad clave en la educación virtual, debido a que permite que el estudiante se plantee metas y partir de ello empiece a estudiar. “Lo que hay que promover es que los estudiantes se vuelvan autónomos. ¿Cómo un docente logra eso con el estudiante? Motivándolo, incentivándolo, promoviendo que se fije metas en función del propósito de la enseñanza”, indica Muñoz.

El educador Paul Neira, gerente de TLF y miembro del Consejo Nacional de Educación, coincide y añade que la autonomía es una competencia que no era explotada en el sistema educativo tradicional que tiene la percepción de un salón de clases con un docente parado y un estudiante sentado. En ese contexto, “la autonomía en el aprendizaje no encontraba espacio para desarrollarse”.

“La oportunidad que nos ofrece el entorno de aprendizaje en línea o a distancia es permitirles a los estudiantes, a muy temprana edad, que comiencen a experimentar progresivamente la adquisición de una habilidad y competencia que es fundamental para la vida adulta profesional, que es la autonomía”, explicó.

“¿En qué sentido? En tener un horario, disciplina, objetivos claros, dedicar tiempo determinado a cumplir con las exigencias del aprendizaje que el curso o modulo les plantea”, sostuvo.

Muñoz grafica el desarrollo de la capacidad de la autonomía en sencillo:

“Por ejemplo, una meta es que el estudiante aprenda a sumar. Si esa es la meta, ¿qué vamos a hacer para que lo logre? Uno ayudará a su mamá a ordenar los víveres en casa, otro verá un video y otro contará los juguetes que tiene […] Este tipo de actividades pueden hacerse en el contexto del hogar. Luego de hacer esas actividades, se va al libro y resuelve los ejercicios de suma. Esas actividades- que pueden parecer sencillas- rompen la estructura vertical del paso a paso. [..] El estudiante aprende de mediano a largo plazo, y se vuelve en un estratega en el futuro. ¿Quién no quiere su hijo tenga esa posibilidad? No es un niño que repite: “uno más uno es dos”, sino que una serie de procesos cognitivos y socioafectivos le han permitido llegar a ese aprendizaje”.

El reto para los docentes

Para los educadores, la calidad de la enseñanza virtual debe evaluarse con los aprendizajes adquiridos por los estudiantes. La familia juega un rol más activo en ese resultado que cuando las clases eran presenciales. “Ahora los padres comienzan a visibilizar lo complejo que es conseguir aprendizajes en estudiantes. Estamos asistiendo a un experimento mundial donde se está visibilizando el trabajo cotidiano y paciente que hacen los docentes todos los días”, sostuvo Neira.

Los docentes también tienen sus propios retos con las clases virtuales al tener que adaptar sus clases pensadas originalmente para el aula a un ambiente virtual. “Este es el aprender-haciendo de docentes, de estudiantes y de padres”, sostiene Muñoz. La especialista agrega que en este momento los docentes deben saber diferenciar cuáles son los contenidos más relevantes para sus estudiantes en esta coyuntura.  

A disposición de los docentes hay una gran oferta de herramientas gratuitas en línea para construir situaciones de aprendizaje. Por ejemplo, Google Classroom o herramientas de Microsoft. Así, se puede lograr presentaciones interactivas, encuestas en línea, videos y audios en vivo.

“Recursos para construir situaciones de aprendizaje en línea hay en el mundo. Lo que falta son espacios de comunicación, formación y de fortalecimiento de capacidades de docentes. Los docentes sí tienen capacidades, lo que pasa es que necesitan experimentar, tener un acompañamiento de equipos de personas con más experiencia que los ayude a terminar los pasos rápidamente”, evaluó Neira.

Entonces, ¿cómo deberían ser los aprendizajes de una educación virtual? Para Alberto Almendres, director de la fundación SM Perú, el docente debería poder mantener la atención de sus alumnos en el momento en que están conectados. Eso sí, señala, la comunicación interactiva no debería exceder de los 40 minutos, que “es lo máximo de atención que puedan prestar frente a una computadora”.  

El especialista indica que los estudiantes deben considerar la clase virtual como divertida. “Deben pensar que ‘estoy conectado con mis amigos, estamos interactuando con el profesor’. Y el docente va transmitiendo los conocimientos. La idea de educación virtual no consiste en tener a un profesor con un pizarrón”, indica.

“Es complicado decirles a chicos, que están en confinamiento, que sigan atentos a la explicación del profesor, si lo único que él hace es estar leyendo. Tiene que hacer que participen todos, que si han hecho una investigación, que lo expongan ante todos. Que la clase sea ágil”, añade.

¿Y qué ocurre con los niños de inicial?

En el caso de los niños de inicial, el reto de las clases virtuales es aún mayor, señalan los especialistas. Si bien los niños son nativos digitales, el estar frente a una computadora por un tiempo determinado no sería lo adecuado. Una vez más, el rol de la mamá y papá es fundamental.

“Es mejor que el o la docente de nido encarguen pequeñas acciones que los niños puedan hacer en casa, disfrutando con la familia. No es tanto darle una clase, sino hacerle participar con la familia”, manifiesta Almendres.

Neira recuerda que la evidencia señala que entre los 0 y 7 años se construye con mayor riqueza el “conjunto de redes neuronales cognitivas en el cerebro de una persona”. En ese sentido, si bien los niños deben recibir el cariño socioemocional de sus padres, también deben contar con un guía profesional en su desarrollo.

“Ahí entra el rol de los docentes del nido. Ya sea por videollamadas por WhatsApp o por teléfono. Poder tener 10 o 12 minutos de interacción con el estudiante”, indica.   

“Tiene que ser creativos para solicitar a los niños y niñas que bailen, escuchen canciones y ofrecerles una tutoría personalizada. La profesora inicial debe hablar con su estudiante, preguntarle cómo se siente, como está y que después le deje estos procedimientos. Me parece que es la mejor combinatoria”, dice el especialista, quien se mostró preocupado por interrumpir el proceso de aprendizaje en los más pequeños por la pandemia.

Recomendaciones

Neira propone a los padres en estos días de cuarentena que establezcan con sus hijos horarios claros, que respeten sus tiempos y que logren niveles de concentración que les ayude a alcanzar sus objetivos de aprendizaje.

También plantea que los padres aprovechen las situaciones del día a día para tener discusiones con los niños y adolescentes. Por ejemplo, dice, las caravanas de personas que buscan regresar a sus regiones de origen.

“Entonces es una oportunidad para sentarte con tu niño o adolescente, no importa el nivel lo que hay que graduar es la complejidad de la conversación, y preguntarles: ‘¿Qué ves? ¿Cuál es el problema que están enfrentando? ¿Por qué crees que está pasando lo que está pasando? ¿Qué soluciones podrías plantear? Vamos a escribir al respecto’. Solo con ese ejercicio estás obligando a que el estudiante haga lo que los seres humanos hacemos: enfrentarse a problemas, tratar de entenderlos, buscar información y plantear soluciones y después ponerlo en práctica”, dice.

Todavía queda la incertidumbre de cuándo los estudiantes retornaran a las clases presenciales. En ese contexto, las clases virtuales se han vuelto una salida rápida en esta emergencia sanitaria, cuyos primeros pasos los estudiantes están experimentando poco a poco.

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